miércoles, 11 de agosto de 2010

Ryan Ross me pone cursi....

Con una mirada.
Eran las 6 am. Como era mi costumbre tomé el tren que me llevaría directo a mi trabajo, bueno, al bajarme tendría que caminar algunas cuadras con Taylor, mi mejor amiga, y aun así no era del todo agradable viajar de ese modo.. Ni a esa hora. Pero tenia que hacerlo.. Era mi trabajo, como ya mencione.
Si fuera más guapa y un poco más lista. Si fuera especial, si fuera de revista.
Desvié mi mirada hacia la ventanilla mientras terminaban de abordar las personas. No solía ser muy social. En realidad, nada. Siempre me sentaba en el mismo lugar y siempre estaban las mismas personas. Pero esta vez había algo distinto. Aquél chico.
Sonreí tímidamente mientras le seguía con la mirada, tomo un asiento y no pude mirarlo más. Pero debo decir que era un chico que jamás había visto. Probablemente de unos 22 años, igual que yo, facciones delicadas y muy delgado. Llevaba jeans ajustados, una camisa con un saco encima, además de un sombrero que le hacía gran juego.
Tendría el valor de cruzar el vagón. Y preguntarte quién eres.
El resto del camino me dedique a mirarlo. No sé cómo lograba captar toda mi atención. Su cabello castaño se asomaba delicadamente por el sombrero. El tren había llegado a mi destino y a duras penas pude captarlo. Sujete mi bolso y deprisa corrí a bajar y sin darme cuenta, le tope.
- Oh, lo siento – le dije sonriendo nerviosamente y separándome de él, que me había sujetado del brazo delicadamente para que no callera.
- No, lo siento.. yo. – me dijo, mirándome.
Tenía ojos color castaño con un delicado color verde y un leve sonrojo en sus mejillas. Y sin darme cuenta, comencé a perderme en su mirada, al igual que el en la mía.
- ¡Cat! ¡Llegaremos tarde! – anuncio la voz de mi compañera de trabajo y mejor amiga. Me volteé si pensarlo y comencé a correr en su dirección.
- ¿Quién era él? – Me interrogo mi amiga a penas llevábamos el paso al trabajo.
- No lo sé – me sincere – es la primera vez que sube al tren…
Te sientas en frente y ni te imaginas. Que llevo por ti mi falda más bonita.
Al día siguiente decidí arreglarme un poquito mas. No es que yo imaginara que aquél chico podría subir.. si no que, tenía ganas de verme mejor. O tal vez.. si era por él. Lo vi subirse al tren, mirando a todos lados con intención de parecer disimulado, aunque no lo logro, decidí dedicarme a ver por la ventanilla.
Esta vez, se sentó justo al frente de mi. Esta ocasión tenía jeans como lo anteriores, un sweater delicado y un sombrero muy parecido al pasado. Comenzaba a enamorarme de su forma de vestir.
Y al verte lanzar un bostezo al cristal. Se inundan mis pupilas.
Volteé disimuladamente a verlo cuando el tren echó a andar, vi como despistadamente volteaba hacia el cristal para bostezar y quedaba un momento así.. Tan sencillo. Senti un leve mariposeo en mi estomago y por motivo extraño mis ojos se llenaron de lagrimas, no eran lagrimas de tristeza. Pero, tampoco podían ser de felicidad. ¿Qué pasaba conmigo?
De pronto me miras, te miro y suspiras. Yo cierro los ojos, tú apartas la vista.
Todo era un poco extraño, volité de nuevo a la ventanilla aunque no quería hacerlo y puse toda mi atención al camino.
Sentía como alguien me miraba, pero había decidido ignorarlo. Pero no podía más. Él castaño me miraba detenidamente y por segunda vez nuestras miradas se conectaron de manera extraña y electrizante. Noté, como suspiraba y otro mariposeo se apoderaba de mi.
Cerré mis ojos con fuerza, reteniendo mis sentimientos. Al abrirlos, había retirado su mirada de mi.
Apenas respiro me hago pequeñita. Y me pongo a temblar..
Él tren a mi destino llego. Sujetando mi bolso salgo deprisa del vagon mientras sentía que me seguía con la mirada, o definitivamente, me estaba volviendo loca. Sentía un enorme nudo en mi garganta que me evitaba respirar que junto al mariposeo incesante y una brisa de aire me hacen tiritar. Busque a Taylor con la mirada hasta encontrarla.
- ¿Estás bien? Te noté nerviosa cuando bajaste del vagón.. – me decía al saludarme
- ¿Qué? No, nada – dije evitando complicaciones –es solo que me dio algo de frio..
- Pues si - dijo seria – te dije que cargaras una chaqueta, pero como siempre..no haces caso..
- Pero estamos en febrero..
- Y no deja de ser invierno Cat..
- Está bien, está bien – me rendí – no me retes.
Y así pasan los días, de lunes a viernes. Como las golondrinas del poema de Bécquer.
A partir de aquel día, comencé a ver al chico diario. Había descubierto su nombre.. Ryan. Muy lindo, a mi pensar. Yo seguía ocupando el mismo lugar al igual que él. No podía evitar mirarlo. ¿Qué pasa conmigo? El amor a primera vista no existe.. ¿O si? Moví mi cabeza sacudiéndola. No era hora para ponerme a pensar en eso. O quizá si, pero.. no enfrente de él.
De estación a estación enfrente tú y yo. Va y viene el silencio.
Llegamos a la segunda estación, en dos más, tendría que bajarme. A veces le sorprendía mirándome, o él a mí. Era algo un poco muy extraño. Más aun el mariposeo en mi estomago que cada vez llama mas mi atención, pero.. he logrado controlarlo. O al menos, eso creía.
En esas ocasiones, que nuestras miradas chocaban.. Sentía como el silencio producía una especie de sonido.. Algo especial.
De pronto me miras, te miro y suspiras. Yo cierro los ojos, tú apartas la vista.
Era jueves, un 11 de marzo. Subí al tren apresurada, pero note que en esta ocasión, no había tanta gente como siempre. Lo note un poco extraño pero ciertamente, no le tome mucha importancia.
Senti que me miraba y, por primera vez, me atreví a encararlo directamente. No ganaba nada huyendo de sus miradas. Ni él. Esta ves fue notorio aquel suspiro.
- ¿Suspiras? ¿Por quién suspiras?. Pensé y cerré mis ojos, preguntándome una y otra vez.. - ¿Por qué suspiras? Levante mi mirada, y el miraba de nuevo a la ventanilla.
Apenas respiro, me hago pequeñita. Y me pongo a temblar.
Suspiré, esta ves era yo. De nuevo aquel nudo se apoderaba de mi garganta y, en esta ocasión, de todo mi ser. Haciéndome sentir tan pequeña y poca cosa. Ahora..
- ¿Qué pasa conmigo? – me pregunto despacio mientras tiroteó por una dulce sensación de frio se apodera de los vagones. Me abrazo a mi misma y, sin quererlo. Una lágrima se desliza por mi mejilla
Y entonces ocurre, despiertan mis labios. Pronuncian tu nombre tartamudeando..
De nuevo, otra lagrima deslizándose lenta y fugitivamente. Delicadamente con mi mano derecha la limpio para que nadie lo note.. Pero sigo con aquella duda.. - ¿Por quién suspiras – pensaba – Ryan?
Pero..
- Maldición – me digo a mi misma con aparente disimulo. Seguramente me escucho.. Seguramente..
Supongo que piensas que chica más tonta. Y me quiero morir.
Esta vez me volteo mas completamente a la ventanilla. Las lagrimas comienzan a brotar.. Y ni siquiera tengo un motivo concreto. ¿Pero qué diablos me pasa?. Comienzo a pensar, y es imposible no hacerlo.
- Que vergüenza. A de pensar que soy una tonta.. Seguramente lo hace. – pienso. No quiero voltear.. Ni un segundo. No..
Pero el tiempo se para y te acercas diciendo. Yo no te conozco y ya te echaba de menos..
Siento como una tibia mano se posa sobre mi espalda delicadamente. No quiero voltear. Pero, por un segundo. Siento como se detiene.. Lento.
- ¿Estás bien? – me pregunta con vos para que solo yo lo escuche.
- Ajam – digo. Aunque, supongo que es evidente que no es así.
- Escuche que decías mi nombre – decía serio intentando encontrarse con mi mirada. Pero yo no la quitaba de la ventanilla
- Yo no te conozco.. - note sinceridad en su voz -Pero cada tarde.. te echo de menos.
Senti que se sentaba a mi lado. ¿Es Ryan? Me pregunto a mí misma. Debe serlo.. Dije su nombre.
- Yo.. lo siento – digo casi espontáneamente.
- ¿Por qué? - me dice, esta vez sujetando mis barbilla para que lo volteé a ver.
- No lo sé – le digo sincera – yo.. no sé
Cada mañana rechazo el directo. Y elijo este tren.
- ¿Sabes? - dice poniéndose de pie para posarse de cuclillas frente a mi - Desde aquella ves.. que te vi. - sus mejillas tomaron un color rosado muy dulce - Me vengo en este tren, en lugar de el directo - sus palabras, claramente tocaron mi alma. Le mostré mi más sincera sonrisa sin poder reí sollozando.
De pronto, sentí como una alegría se inundaba en mi ser. Íbamos a llegar a la parada anterior de la mía.
Y ya estamos llegando, mi vida ha cambiado. Un día especial este once de marzo..
- Hoy es 11 de marzo - le digo casi por inercia. Ni siquiera sé porque lo e hecho.
- Lo sé - dice sonriendo. La sonrisa más hermosa que en mi vida había visto jamás - Y mi vida ha cambiado.
Se puso de pie, lentamente. Limpie mis lágrimas con una sola mano, mientras la otra él la sujetaba. Delicadamente, como todo lo que hacía.
Me tomas la mano, llegamos a un túnel. Que apaga la luz.
Tomas mi otra mano. La gente nos miraba, pero ahora ya no. Es como si por un momento todo a desaparecido alrededor nuestro.
- Estoy por llegar – le digo con un dejo de inocencia
- Si – me sonríe – al igual que al túnel..
- …Que apaga la luz – término de decir.
Te encuentro la cara, gracias a mis manos.. Me vuelvo valiente y te beso en los labios..
La oscuridad llega junto a un sonido vacio. Con un tiempo que se resbala por las paredes y personas sin sentido. Sonrió para mis adentros. Y, lentamente con mis manos busco su rostro. La derecha la encuentra y la izquierda la sigue. Tan suave, tan delicado.
Sentía como si tuviera un pedazo de la tela más delicada entre mis manos.
Siempre, desde que era pequeña. Solía dejarme llevar por mis impulsos. Pero, desde que había pasado un accidente había dejado de ser así. Hasta este día.
Lentamente acerco mi rostro al suyo. Todo parece ser lento, pero a su vez no lo es. Siento como posa sus manos en mi cintura acercándome un poco más a él. Roso sus labios delicadamente dejándome probar.
- Fresa – digo sobre sus labios, tratando de besarlo como es debido. Tratando de saborearlo.
- Chocolate – dice él. – ..mi favorito - Y termina ese roce transformándolo en beso. Lento y con suavidad. Un beso que iba más allá de desearlo. Más allá de amor a primera vista
Dices que me quieres y yo te regalo. El último soplo de mi corazón.
La oscuridad termina así como nuestro beso. Siento su mano derecha sobre mi mejilla. Yo poso las mías alrededor de su cuello. Atrayéndolo más. Vuelve a besarme. Solo un roce de labios.
- No me preguntes ¿Por qué? ¿Cómo? O ¿Cuándo? – dice mirándome a los ojos - Porque no lo sé y es precipitado…- sus mejillas retoman el color rosado - Pero.. ya siento que te quiero.
Me acerco a él. Besándolo de nuevo. Apoderándome yo en esta ocasión. El momento es perfecto, sus ojos son perfectos, su voz.. Él es perfecto. Le sonrió tímida… Y con una sola mirada. Regalándole.. mi corazón.



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This face means nothing, these hands feel nothing. These lungs are empty, these eyes are blind.
This face means nothing, these hands feel nothing. But I'm here.. </3

they come back!

they come back!
You are my heroes and though the world is ended, it was a not changed. I love them. 'Oh Glory' :D

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